Su nombre es Pequeño Barrio San Vicente de Paul. Ocupa la manzana de las calles Traful, Albert Einstein, Cachi y Alfredo Gramajo Gutiérrez. Fue inaugurado el 17 de octubre de 1912 con la presencia del presidente Roque Sáenz Peña y el intendente Joaquín de Anchorena.
Los terrenos habían sido donados por el Jockey Club. La Asociación de las Damas de Caridad de San Vicente de Paul (más conocidas como las Damas Vicentinas), una sociedad asistencial creada en 1866, se transformó en administradora del complejo.
Las Damas Vicentinas visitaban a cada una de las familias para asistirlas, cobrar la renta y vigilar el cumplimiento de las “normas de conducta” del lugar. También se cuidaba la uniformidad de las fachadas: todas debían tener el mismo tono de verde.

Hay unas pequeñas calles internas y en el centro una torre con un reloj de cuatro caras que, cuando estaba en funcionamiento, daba campanadas para marcar las horas. En la torre funcionaban además una biblioteca, un criadero de palomas y una capilla.
Los inquilinos pagan una cuota baja. Cada dos años se renueva el contrato. “Las damas hace más de 20 años que dejaron de venir“, comentó con melancolía una vecina del barrio a La Nación. “Antes se liberaban casas, pero la gente de ahora no se va“.
En 2024 los vecinos denunciaron desalojos “a cuentagotas” y el riesgo de que decenas de familias terminaran afuera. Dos años después, el barrio sigue habitado y bajo la misma administración.
