La Ciudad de Buenos Aires volvió a mostrar números en verde en 2025, pero con una dinámica menos uniforme de lo que sugieren los promedios. Así se desprende del Informe económico y social de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2025) presentado por el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA) en su asamblea anual. El Producto Geográfico Bruto (PGB) creció 4,4% interanual, impulsado sobre todo por los servicios financieros, que treparon 22,5%, y por el comercio, con una suba del 5,1%. En contraste, sectores como electricidad, gas y agua registraron caídas. El movimiento general es de recuperación, aunque más concentrado en algunos rubros que distribuido en toda la economía. En ese contexto, el empleo privado formal avanzó 1,5% y la cantidad de empresas volvió a reducirse, una señal de que la reactivación no alcanza por igual a todo el entramado productivo.
El consumo ofrece una postal heterogénea, con comportamientos que parecen responder a lógicas distintas. Las ventas en supermercados crecieron 2,2%, mientras que los autoservicios mayoristas retrocedieron 12,8%. En paralelo, se destacaron subas en electrodomésticos (21,4%) y en el patentamiento de automotores (41,7%) , indicadores que suelen reaccionar rápido ante cambios en las expectativas. En el mercado inmobiliario, las compraventas aumentaron 27% y las hipotecas 176%, lo que marca un repunte en la actividad, aunque todavía con base reducida. El turismo también refleja ese contraste: crecen los visitantes residentes, pero caen los internacionales en un 6%.
En materia de ingresos, el informe describe una evolución dispar. Algunas actividades logran mejoras reales, como agricultura (5%) y servicios inmobiliarios (3,9%), mientras otras registran retrocesos significativos . Todo esto ocurre en un escenario de inflación porteña del 31,8% interanual, con subas especialmente altas en seguros, educación y transporte. En términos sociales, los datos muestran un corrimiento en la estructura: los hogares en situación de pobreza alcanzan el 19,3% y crecen los segmentos vulnerables, al mismo tiempo que se reduce la proporción de sectores acomodados.
El mercado laboral resume buena parte de estas tensiones. La tasa de empleo subió levemente, pero también lo hizo la desocupación, que aumentó 0,6 puntos porcentuales . Entre los jóvenes, la precariedad laboral se incrementó con fuerza, especialmente en formas de empleo inestable. A la par, el teletrabajo ya alcanza a más de un tercio de los ocupados y se consolida en actividades de servicios con alta calificación. En ese escenario, el informe incorpora un capítulo sobre inteligencia artificial que introduce un nuevo factor: hasta uno de cada tres empleos podría estar expuesto a estas tecnologías en economías como la porteña, con mayor impacto en tareas administrativas. El panorama general muestra una economía que se mueve, aunque no todos lo hacen al mismo ritmo.
