De quinta privada a pulmón verde: la historia de Plaza Irlanda

Fue un potrero improvisado durante años. A principios del siglo pasado se intentó instalar un horno de ladrillos en el lugar, pero el reclamo de los vecinos frenó el proyecto.

El predio donde hoy está la plaza formó parte de antiguas quintas (entre ellas, la llamada Quinta de Gregorini), típicas cuando la zona era todavía el borde de la ciudad.

En 1897, la Asociación Católica Irlandesa compró tierras en el área. Poco después se inauguró el Instituto Santa Brígida.

Durante años, el lugar funcionó como potrero improvisado para los chicos del barrio. En 1905 se intentó instalar un horno de ladrillos en el predio, lo que generó reclamos de los vecinos. La intervención municipal frenó el proyecto.

Con el tiempo llegó el reconocimiento formal: en 1925 se estableció el nombre “Plaza Irlanda”, en homenaje a la inmigración de ese país.

Uno de los emblemas de la plaza es el Monumento-mástil a la Confraternidad argentino-irlandesa: bronce y granito, obra de Luis Perlotti, inaugurada el 16 de noviembre de 1935.

Según cuentan en el grupo de FacebookPlaza Irlanda“, durante la década de 1970 existieron un reloj de sol y una llama para que los chicos se sacaran fotos.

En la actualidad, Plaza Irlanda tiene una pista aeróbica de 810 metros y un canil con sectores de sombra y juegos de agility. También hay una calesita.


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