El nombre del barrio se asocia al sacerdote lazarista Luis Naón, recordado por su trabajo social en la zona. Colocó la piedra fundamental de la Iglesia San Vicente de Paul. Murió en 1922, poco antes de su inauguración, al caer del campanario.
Barrio Naón empezó a crecer en la década de 1930, tras la inauguración del frigorífico Lisandro de la Torre, como destino aspiracional de directivos y empleados jerárquicos. Quedó instalado en el imaginario popular como “el lugar de residencia de los empresarios de la carne”.
La zona combina pasajes angostos con calles anchas y casas bajas. Su momento de mayor crecimiento se produjo en los años 80 y todavía se nota en sus caserones grandes, que dominan buena parte del paisaje residencial.
Junto a esas casas conviven chalets californianos chicos, con techos a dos aguas, tejas españolas, paredes blancas y carpintería de madera, levantados en la época del primer peronismo.
Las propiedades exhiben valores que, en algunos casos, alcanzan los de Nordelta o Puerto Madero.
Recientemente, vecinos del barrio se organizaron para protestar contra la posible instalación de torres en el barrio. También, luego de reiterados reclamos, consiguieron la ampliación de la superficie verde en la Plaza Rómulo Zabala del Barrio Naón.
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