¿Una “aeroisla” en la Ciudad?

Durante 72 años, Buenos Aires volvió una y otra vez sobre la idea de construir un aeropuerto en medio del Río de la Plata.

En 1929, Le Corbusier visitó Buenos Aires para dar diez conferencias invitado por Amigos del Arte. En la novena trazó una isla artificial, unida por dos vías a su “ciudad de los negocios”. Sobre aquel círculo en el río colocó un aeródromo.

La idea volvió en 1938. La Sociedad Central de Arquitectos proyectó una isla triangular de 180 hectáreas, situada a 500 metros de la costa junto a Puerto Nuevo. Tendría pistas, hangares, talleres y alojamiento para el personal.

En 1945, Amancio Williams, César Jannello, Colette Boccara de Jannello y Jorge Butler diseñaron pistas de hormigón sobre el lecho del río. La aeroestación atendería aviones e hidroaviones y tendría una conexión directa con el centro.

En 1995, Álvaro Alsogaray, asesor de Carlos Menem, resucitó el proyecto. La nueva aeroisla ocuparía 323 hectáreas frente a Costanera Norte. Costaría US$930 millones, estaría lista en cinco años y se uniría a tierra mediante un puente de 2.500 metros.

Los planos incluían una pista de 2.500 metros, hotel, estacionamiento y muelle. El traslado liberaría las 150 hectáreas de Aeroparque. Allí se proyectaban torres de hasta 14 pisos. El negocio aéreo llegaba acompañado por uno inmobiliario.

Un informe del Banco Mundial no avaló la obra: estimó que exigía 30 millones de pasajeros al año. Aeroparque movía cerca de 7 millones. El plan fue descartado en 1995. Menem insistió en 1996, Alsogaray lo llevó a De la Rúa en 1998 y Aeroisla SA volvió en 2000.

En 2001 aparecieron dos variantes finales: una isla de 22 hectáreas a dos kilómetros de la costa, con una laguna para regular las inundaciones del Maldonado, el Vega y el Medrano, y una pista paralela a la ribera con plazas y miradores.

Mientras tanto, Aeroparque creció. En 2025 pasaron por ahí 17,7 millones de pasajeros, 19% más que en 2024. En estos años se ampliaron las pistas y se mejoró la infraestructura. También se prevén ampliaciones, como la de la cabecera norte. La aeroisla sigue pareciendo imposible.

Fuentes

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