¿Puede un terreno vacío convertirse en una reserva natural en plena ciudad?

En Almagro ya lo están intentando. Y ahora, el próximo paso… es una ley.

Por Mauricio Federovisky

La organización Relieve impulsa la creación de una microreserva urbana en un lote del barrio. La idea es simple, pero potente: transformar un espacio abandonado en un lugar con vegetación nativa, biodiversidad y acceso para la comunidad.

En barrios como Almagro, donde casi no hay espacios verdes, cada metro cuenta. Una microreserva no es solo un espacio lindo: es un refugio para insectos, aves y plantas nativas. Y también un pequeño respiro en medio del cemento.

Pero para que esto exista de forma permanente, hace falta algo clave: una ley en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Ese proyecto busca proteger el terreno y reconocerlo oficialmente como espacio verde. Porque sin ese marco legal, estos espacios pueden desaparecer tan rápido como aparecen.

La microreserva de Almagro es chiquita. Pero plantea una idea enorme: que incluso en una ciudad cargada como Buenos Aires, la naturaleza puede volver… solo si hay decisión política para que se quede.

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