La fábrica silenciosa de campeones: los clubes de barrio porteños donde comenzaron los héroes de la Selección

Aunque nacieron fuera de la Ciudad de Buenos Aires, figuras como Alexis Mac Allister, Leandro Paredes, Gonzalo Montiel y otros campeones del mundo dieron pasos decisivos de su formación en clubes barriales porteños que hoy reivindican ese legado.

Por Manuel Galán

La Selección Argentina de hoy es el reflejo de un camino que arrancó mucho antes de los estadios repletos y las copas del mundo. En sus orígenes hay clubes de barrio, centros vecinales y espacios comunitarios donde el fútbol se aprende como un juego, pero también como una escuela para la vida.

Alexis Mac Allister dio sus primeros pasos en el Club Social y Deportivo Parque, en Villa del Parque, Ciudad de Buenos Aires, donde comenzó su formación en el fútbol infantil. Mac Allister nació en Santa Rosa, La Pampa, el 24 de diciembre de 1998. De chico se mudó con su familia a Buenos Aires y empezó a jugar al fútbol en el Club Parque, continuando una tradición familiar ligada al deporte. Su padre, Carlos Mac Allister, exfutbolista profesional, siguió de cerca sus primeros años de formación. En las canchas del Club Parque aprendió las bases del juego: el dominio del balón, el pase, la lectura de partidos y el juego en conjunto. Sus entrenadores destacaban su inteligencia para leer el juego y su habilidad técnica, características que más adelante se convertirían en sus mayores atributos como volante. Después pasó a las inferiores de Argentinos Juniors, donde completó su formación y dio el salto al profesionalismo, hasta llegar a ser campeón del mundo con la Selección Argentina.

Archivo del Club Social y Deportivo Parque/ 

Leandro Paredes se formó en clubes de barrio como el Club Social y Deportivo Brisas del Sud y el Club Parque, donde comenzó a destacarse por su talento técnico. Paredes nació el 29 de junio de 1994 en San Justo, Buenos Aires. Inició su trayectoria en varios clubes de baby fútbol del conurbano bonaerense hasta llegar al Club Social y Deportivo Brisas del Sud, en el barrio de Mataderos. Allí participó en competiciones infantiles de forma más estructurada y captó de inmediato la atención por su habilidad técnica, su percepción del juego y su capacidad para controlar el balón. Siendo muy joven, ya se diferenciaba del resto con una notable aptitud para anticipar las jugadas rivales. Un factor clave en su desarrollo fue Rosario “Tano” Nania, su entrenador en el club, quien reconoció rápidamente sus condiciones. Según el propio formador, Paredes tenía una calidad técnica por encima de lo habitual, una calma especial con la pelota y una manera de jugar que lo distinguía de los demás chicos de su edad. Más tarde fue captado por Boca Juniors, donde se consolidó como mediocampista de élite y campeón del mundo.

Archivo del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación (2022)

Enzo Fernández, Gonzalo Montiel, Exequiel Palacios y Nicolás González: sus inicios en la Asociación de Fomento Parque Chas. Antes de coronarse campeones del mundo, Gonzalo Montiel y Exequiel Palacios forjaron sus bases en la Asociación de Fomento Parque Chas, un club de barrio con mucha historia situado en la Ciudad de Buenos Aires. Fundada en 1929, la institución es reconocida por su trabajo en el baby fútbol y por ser el lugar donde innumerables chicos dieron sus primeros toques al balón. La Asociación lleva décadas participando en torneos infantiles y funciona como punto de encuentro para la formación deportiva y social de cientos de pibes. Entre los jugadores más destacados que surgieron de allí están Montiel, Palacios, Fernández, González y Guido Rodríguez, todos campeones del mundo con la Selección Argentina. Uno de los formadores más influyentes en el caso de Montiel y Palacios fue Gabriel Rodríguez, quien coordinaba el fútbol infantil en el club. Su trabajo fue clave para detectar y desarrollar talentos que luego continuaron su formación en River Plate.

Créditos: TyC Sports

Nicolás Otamendi dio sus primeros pasos en el fútbol en CSyD Villa Real y en Barrio Nuevo. Nació el 12 de febrero de 1988 en El Talar, Buenos Aires. De chico practicó varias disciplinas —entre ellas boxeo y taekwondo— antes de quedarse con el fútbol. Sus primeros partidos los jugó en el Club Villa Real y en el Club Barrio Nuevo de San Fernando, dos instituciones barriales fundamentales en su formación como deportista. Allí aprendió las bases del juego, se volvió más competitivo y empezó a llamar la atención por su fortaleza física y su manejo en la cancha. En Villa Real pasó gran parte de sus primeros años. Como muchos chicos del barrio, entrenaba con amigos y participaba en torneos infantiles. Pero ya entonces sus entrenadores notaban algo diferente: era peleador, contundente en la marca y tenía una garra para competir que lo distinguía. A los ocho años ingresó a las divisiones infantiles de Vélez Sarsfield. Para llegar a los entrenamientos, hacía viajes largos en colectivo junto a su madre, Silvia, quien lo acompañó durante toda su etapa de formación. El sacrificio familiar fue determinante para que pudiera sostener su sueño de ser futbolista profesional. Con los años se afianzó en las inferiores de Vélez, debutó en Primera División en 2008 y emprendió una carrera que lo llevó a Europa y a defender la camiseta de la Selección Argentina por más de una década. El propio Otamendi siempre reivindicó sus inicios en los clubes de barrio, donde forjó valores como el esfuerzo, la perseverancia y el compañerismo. Su recorrido es una muestra del rol esencial que esas instituciones tienen en la formación de los deportistas argentinos. 

Créditos: Olé 

Las carreras de estos jugadores confirman que el fútbol argentino se construye desde la base. Los clubes barriales, las asociaciones de fomento y los espacios comunitarios son piezas fundamentales en el desarrollo de talentos que hoy representan a Argentina en la cima del fútbol mundial.

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