¿La clave es demoler?

La experiencia de Calgary, en Canadá, es uno de los casos más interesantes de reconversión de oficinas en viviendas.

Fuente: Ciudad de Calgary

Calgary, en Alberta, Canadá, pasó de destacarse en América del Norte por sus elevados niveles de vacancia de oficinas a convertirse en uno de los casos más interesantes de reconversión de esos inmuebles en viviendas. La estrategia forma parte de un proceso de reconfiguración de su área central. Tradicionalmente ligada a empresas del sector energético, la ciudad tiene actualmente alrededor de 249.000 m² de oficinas en proceso de reconversión, que darán lugar a más de 2.600 nuevas viviendas. Su programa de reconversión, lanzado hace cinco años y con un horizonte al año 2031, prevé retirar del mercado de oficinas más de 550.000 m². Para ello, se realizan distintas convocatorias para acceder a financiamiento para reconversiones. Sin ir más lejos, ahora mismo se encuentra abierta una, por 25 millones de dólares. En esta nueva oportunidad, se fortalecerá la ponderación de la vivienda asequible para orientar las inversiones en ese sentido.

Sin embargo, un punto especialmente destacado del programa refiere a una problemática central de estos procesos: muchos edificios vacíos simplemente no reúnen condiciones para reconvertirse a vivienda y, sin intervención, lo más probable es que permanezcan vacantes indefinidamente, con todos los impactos económicos, urbanos e impositivos que eso supone. La respuesta de Calgary fue pragmática: incentivar su demolición, reduciendo así el inventario vacante y liberando suelo para nuevos usos. Los criterios de elegibilidad consideran la ubicación respecto al núcleo del área central, la imposibilidad de adaptar el inmueble y que haya sido tasado a un valor cercano al del terreno. Quedan excluidos, naturalmente, los bienes patrimoniales y protegidos. El subsidio cubre el 50% del costo de demolición, con un tope de 3.000.000 de dólares canadienses.

Una parte de la solicitud del subsidio refiere al destino previsto para el inmueble una vez ejecutada la demolición. En caso de no tener proyecto definido, se puede explicitar la voluntad de permitir que la ciudad programe usos temporales mientras se desarrolla el proyecto, sin costo para el propietario del terreno.

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