De cabaret a boliche de heavy metal y otra vez al tango: la increíble historia del Marabú

A metros de Corrientes, una puerta conduce al subsuelo donde debutó la orquesta de Troilo, tocó Piazzolla y se presentó Soda Stereo. Fue cabaret, discoteca de rock y templo del heavy metal. Tras años de abandono, recuperó su esplendor y volvió a funcionar como salón de tango.

El Marabú abrió en 1935, un año antes que el Obelisco. Lo fundó Jorge Sales, un inmigrante español, en el subsuelo de un edificio de estilo italiano. Abajo había más de 1.000 metros cuadrados para música, baile y una noche porteña que podía durar hasta el amanecer.

El cabaret mezclaba orquestas, baile y mesas atendidas por coperas, mujeres a las que los clientes invitaban a beber. El nombre Marabú aludía a un ave africana. Por el salón pasaban orquestas de tango y jazz.

El 1° de julio de 1937, Aníbal Troilo debutó ahí al frente de su orquesta. Tenía 22 años. Francisco Fiorentino era el cantor y, como había sido sastre, también se ocupó de vestir a los músicos.

En 1940, Troilo volvió a presentarse ahí con un nuevo bandoneonista en su orquesta: Astor Piazzolla. En esas noches también sonaban Carlos Di Sarli, Ángel D’Agostino y Ángel Vargas.

Después de su apogeo, el cabaret cerró a mediados de los años 60. En 1983, el subsuelo fue escenario de la presentación de La dicha en movimiento, el primer disco de Los Twist.

En mayo de 1984 volvió a abrir con Osvaldo Pugliese. También actuaron Soda Stereo, Virus, Los Abuelos de la Nada y Zas. La antigua pista de tango terminó convertida en Halley, una discoteca de heavy metal. Después llegaron otros cierres y el abandono.

En 1996 fue declarado Sitio de Interés Cultural. Después estuvo al borde del remate: The Argentine Tango Society lo adquirió en 2005 y, tras una restauración, lo reinauguró en 2021. Hoy funciona como Salón Marabú, con milongas y música en vivo, en la misma dirección.

Fuentes

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