Un insecto del tamaño de un dedo podría cambiar el paisaje de Buenos Aires para siempre

Ya devastó palmeras en otras ciudades. Está en el Río de la Plata. Y podría llegar en cualquier momento.

El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es una de las plagas más destructivas del mundo para las palmeras. Ya fue detectado en Argentina. Hace apenas unas semanas, apareció en la Isla Martín García.

No es una amenaza teórica. En Montevideo desató una crisis ambiental, con miles de palmeras afectadas, ejemplares históricos muertos y un paisaje urbano que está cambiando aceleradamente.

El insecto actúa desde adentro. Las larvas perforan el tronco y devoran los tejidos vitales de la palmera. Los síntomas son hojas caídas y la copa deformada. Cuando aparecen, suele ser demasiado tarde.

Su blanco favorito es la Phoenix canariensis, la palmera más emblemática del arbolado ornamental. Justamente una de las especies más presentes en plazas, parques y avenidas de Buenos Aires.

De acuerdo a datos de los censos de arbolado de 2011 y 2018, Buenos Aires contaría con alrededor de 1600 palmeras Phoenix canariensis, entre espacios verdes, bulevares, plazas y veredas.

La experiencia internacional muestra un patrón: el picudo viaja. Se dispersa en material vegetal, transporte y movimiento humano. En el Río de la Plata, el flujo turístico constante es un factor de riesgo.

Uruguay ya enfrenta el problema. A través de los pasos fronterizos y con la conexión permanente entre Punta del Este, Montevideo y Buenos Aires, el ingreso del insecto al territorio porteño es una posibilidad concreta.

Si sucediera, no sería la primera vez que una plaga pone en riesgo al arbolado porteño. Hace pocos años, una chinche de encaje dejó a los jacarandás sin hojas en distintos puntos de la Ciudad, obligando a intervenciones de emergencia.

Un insecto casi invisible alteró el árbol más icónico de Buenos Aires. Ahora, otro podría hacer lo mismo con sus palmeras. Y esta vez, el daño sería irreversible.

Fuentes:

Senasa

Clarín

Infobae

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