Nueva Pompeya: la esquina que unió a Gardel, Borges y Maradona, y hoy está abandonada

Además, fue testigo de las invasiones inglesas

Cuentan que el local original era una pulpería fundada en 1802 bajo el nombre de “Almacén Cairo“. En 1806, sus parroquianos presenciaron el desfile de la columna de soldados británicos que desembarcó en Quilmes para enfrentar a los criollos.

La avenida Sáenz era el camino obligado para el ganado que venía desde el sur bonaerense y cruzaba el Riachuelo a la altura del Paso de Burgos, luego Puente Alsina, en dirección al matadero de Parque Patricios. La pulpería funcionaba como un lugar de paso.

En algún momento cambió su nombre a “La Antigua Blanqueada“, porque estaba rodeada por la osamenta de los animales. Fue una fonda y almacén de ramos generales. Se convirtió en punto de encuentro de compadritos, malevos y guitarreros.

Hacia fines del siglo XIX cambió brevemente de nombre y de rubro. Según la Guía Kraft de 1895, en esa esquina funcionó una fábrica de embutidos denominada Bautista Selles y Cía. Tras un cambio de dueños, el local recuperó su denominación y función anteriores.

Fue el escenario de algunas de las primeras presentaciones en público de Carlos Gardel. Enrique Cadícamo le dedicó unos versos: “Salga el sol/salga la luna/salga la estrella mayor/la cita es en La Blanqueada/nadie falte a la reunión”.

Según Rodolfo Rabanal, Jorge Luis Borges llegó una vez hasta “La Antigua Blanqueada” para mostrarle a un escritor francés, que visitaba a Victoria Ocampo, “por dónde en Buenos Aires era posible percibir la pampa“.

En 1946 el local ya era una pizzería, que se había transformado en un punto de reunión para los vecinos del barrio y los obreros que llegaban hasta la ciudad desde el sur del conurbano.

Los napolitanos me decían: ‘Nosotros tenemos la mejor pizza del mundo’. Y yo les contestaba que creían eso porque no conocían La Blanqueada”, contó Diego Armando Maradona en el programa “Argentinos por su nombre”, conducido por Andy Kusnetzoff.

En 2018, los vecinos lanzaron una petición en change.org para que se declare a “La Antigua Blanqueada” como sitio de interés histórico. La petición no prosperó. Poco después, los últimos dueños pusieron el local en venta. Sigue abandonado desde entonces.

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