Algunos historiadores ubican acá el asentamiento inicial de Pedro de Mendoza en 1536, la primera Buenos Aires. La barranca daba directamente al Río de la Plata y era un punto estratégico para el puerto.
Cuando ese asentamiento fue abandonado en 1537, el área quedó como campo abierto. En 1580, con la segunda fundación de Buenos Aires, Juan de Garay repartió estas tierras entre colonos.
En el siglo XVIII la zona cercana al puerto tuvo funcionó como depósito y área de comercio vinculado al tráfico de esclavos africanos que llegaban a Buenos Aires.
En 1812 el escocés Daniel Mackinlay compró las tierras y creó una quinta llamada La Residencia. Ahí ocurrió un duelo famoso: en 1814 murió el militar chileno Juan Mackenna tras enfrentarse con Luis Carrera.
En 1846 la propiedad pasó al comerciante británico Charles Ridgley Horne, que construyó una mansión. Tras la caída de Rosas en 1852, Horne abandonó el país y la finca quedó conocida como la “Quinta de los Ingleses”.
Años después la compró el empresario salteño Gregorio Lezama. Transformó la quinta en un jardín espectacular con estatuas, glorietas y especies exóticas. Ese jardín es el origen del parque actual.
En 1887 la Municipalidad compró el predio y lo convirtió en paseo público con el nombre Parque Lezama. El paisajista Carlos Thays rediseñó el parque, con senderos curvos, barrancas y miradores.
La mansión de Gregorio Lezama sigue allí. Desde 1897 funciona como sede del Museo Histórico Nacional, uno de los principales museos del país, dedicado a la historia argentina del período colonial y la independencia. En 1902 se llevó adelante en el Parque la última corrida de toros de la Ciudad de Buenos Aires.
En el parque también se levanta el monumento a Pedro de Mendoza, fundador de la primera Buenos Aires. Fue inaugurado en 1937, durante el cuarto centenario de aquella expedición.
Otro monumento poco conocido es el de la cordialidad argentino-uruguaya. Uruguay lo donó por los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires. Representa un barco que simboliza la historia compartida del Río de la Plata.
La escultura fue inaugurada en 1942 y trasladada en 1962 al Parque Lezama. Está hecha con bronce de un antiguo crucero y monedas donadas por escuelas uruguayas. Un símbolo rioplatense escondido entre las barrancas del parque.
Más de cincuenta años después, el guionista Juan José Campanella adaptó la obra I’m Not Rappaport, creada en 1985 por Herb Gardner, al teatro argentino, con el Parque Lezama como escenario. Como consecuencia de su éxito -con más de 1300 funciones en Argentina y en España- y con la producción de Netflix Latinoamérica, la obra protagonizada por Luis Brandoni y Eduardo Blanco fue adaptada al cine.
Fuentes:
