Fuente: Alcaldia de Medellin
A principios de los años 2000 y 2010, Medellín se convirtió en referente global de procesos de transformación urbana, desde la perspectiva del urbanismo social. En un contexto de fuerte desigualdad y violencia urbana, la ciudad invirtió en infraestructuras del bienestar, espacio público, equipamiento público y en mejorar la conectividad, con un especial foco en periferias degradadas y barrios populares en la ladera de los cerros. A través de la integración socio-urbana se buscaba pacificar la ciudad, mejorar la calidad de vida y la cohesión urbana. El Parque Biblioteca España y el Metrocable fueron algunos de los hitos de ese proceso. Esta transformación le permitió cambiar una perspectiva sombría y hoy figura entre las ciudades con mejor calidad de vida de Latinoamérica.
Parte de la herencia de este proceso es que hoy Medellín se posiciona como un centro turístico en la región. También, la ciudad figura entre las favoritas de los nómades digitales que la eligen por ser una de las ciudades más felices, con clima amable “de primavera eterna” y con una variada oferta cultural. Si bien estos fenómenos, a priori, suponen oportunidades económicas, al igual que ha ocurrido en otras ciudades, su magnitud ha presionado sobre la oferta habitacional. Su impacto se concentra especialmente en la zona del valle, que corresponde al centro histórico y los barrios tradicionales, con fuerte tendencia a la gentrificación. Un ejemplo de ello fue el crecimiento de la cantidad de viviendas ofertadas en plataformas como Airbnb, que habrían superado las 4 cada 1000 habitantes.
A partir de 2024, Medellín se convirtió en la ciudad con los alquileres más caros del país, por encima de Bogotá, en parte por el impacto del sector turístico. Cabe destacar que el alquiler es la forma de acceso a la vivienda predominante en Colombia. En la ciudad se estima que existe un déficit cuantitativo de casi 40.000 viviendas.
Para hacer frente a esta situación se está discutiendo actualmente la revisión del POT (Plan de Ordenamiento Territorial), cuya última actualización corresponde a 2014. Este es un paso fundamental ya que, de acuerdo a la regulación colombiana, la explotación turística debe adecuarse a sus lineamientos. Entre las propuestas se busca definir de manera clara áreas de explotación y otras donde no estará permitido, en virtud de proteger a los pobladores tradicionales de los barrios.
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