El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lanzó la licitación para el TramBus, un nuevo sistema de transporte eléctrico que busca combinar la comodidad de un tranvía con la practicidad de un colectivo. Con carriles exclusivos, paradores modernos y semáforos sincronizados, la propuesta apunta a ser un “subte en superficie” que mejore la velocidad y la calidad del transporte público.
Los vehículos serán 100% eléctricos, accesibles y silenciosos. Según el plan oficial, podrán reducir hasta un 40% los tiempos de viaje y beneficiar a unas 60.000 personas por día. La primera línea, la T1, unirá Costanera con Pompeya y se prevé que esté en funcionamiento en 2026. La segunda, la T2 (Pompeya–Belgrano), recién llegaría en 2027.
La licitación contempla ocho meses de obra y una inversión de $11.797 millones para la T1, con trabajos simultáneos en sus tramos norte y sur. El plan completo incluye 20 coches —con un costo inicial de US$27,7 millones— dentro de un programa de infraestructura de transporte valuado en unos US$700 millones.
Si bien el TramBus complementará la red de subtes y trenes, y servirá como alivio temporal hasta la finalización de la línea F, su alcance inicial resulta acotado. La conexión norte-sur se fortalecerá, pero parte del sur profundo seguirá esperando. El verdadero desafío será su expansión, clave para cerrar la histórica brecha de conectividad en la Ciudad.