La Pirámide de Mayo y el monumento que no fue

Es recordado por la curva que hace el subte A en su llegada a la estación para esquivarlos.

La pirámide original, de 1811, era un pilar sobre un pedestal. Estaba ubicada a la altura de la Catedral. En 1856 se construyó otro obelisco más grande con cuatro esculturas. Se dice que el monumento original quedó en su interior.

En 1883, cuando fue demolida la recova que dividía la plaza, la pirámide quedó fuera del eje central. Se armó una comisión de notables para decidir el destino del monumento. Unos proponían demolerlo, otros querían trasladarlo. Al final no se hizo nada.

Para la celebración del Centenario de 1910, el gobierno se propuso construir un Monumento a la Revolución. Dos años antes, se realizó un concurso en el que fueron presentados 74 proyectos, que fueron expuestos en La Rural

Quedaron seleccionados seis proyectos. El único argentino fue el Arco del Triunfo de Rogelio Yrurtia. Al final quedó descartado por “no cumplir con los requisitos establecidos”.

Resultó elegida la propuesta de dos arquitectos italianos. Se resolvió que la Pirámide quedara adentro. Pero hubo muchas idas y vueltas, problemas presupuestarios y desacuerdos en cuanto a los materiales para la construcción. En 1910 sólo estaba colocada la piedra fundamental.

Luego de los festejos de 1910 la comisión que los organizaba fue disuelta y el proyecto quedó en el limbo. En 1912, sin embargo, se realizó el traslado hasta el centro de la Plaza, donde permanece hasta el día de hoy.

Las cuatro estatuas que la rodeaban quedaron arrumbadas en un galpón durante décadas. En los años 70, fueron trasladadas a la plazoleta San Francisco, en Alsina y Defensa. Recién en 2017 recuperaron su lugar en la base del monumento.

En esa oportunidad, además, fueron extraídas y entregadas a organizaciones de derechos humanos las históricas baldosas con los símbolos de las Madres de Plaza de Mayo. Los pañuelos blancos fueron pintados otra vez en círculo alrededor de la Pirámide.

A pesar de que nunca fue construido, la imagen del Monumento a la Revolución sobrevivió en las postales que fueron impresas para celebrar el Centenario de 1910.

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