En estos días se supo que será demolido. En su lugar, la propuesta del Gobierno de la Ciudad es construir una solución habitacional como parte del plan de urbanización de la ex AU-3. Pero, ¿cuál es la historia de este curioso edificio?
Ubicado en Darwin 1251, es conocido por su fachada atípica, con torres, ladrillos a la vista y ventanas de arco. Aunque no tiene valor patrimonial, se volvió un punto de referencia por su estética singular.
Su historia comenzó en los años 70, cuando se construyó como parte de un proyecto que quedó inconcluso. En esa época, durante la última dictadura militar, se expropiaron manzanas enteras para avanzar con la AU‑3, una autopista que nunca llegó a concretarse.
El edificio fue levantado por un empresario que instaló allí una envasadora de perfumes. Algunas de las marcas que se producían eran Reynolds, 7 Brujas y Gloria Vanderbilt. Luego, el inmueble tuvo diferentes usos, aunque no están del todo documentados. Según cuentan, fue discoteca, unidad partidaria, prostíbulo, sociedad de beneficencia y vivienda tomada.
Durante años quedó parcialmente oculto por el puente de Juan B. Justo. Fue recién en 2021, tras la demolición del viaducto ferroviario, cuando su presencia se hizo visible para los vecinos, despertando curiosidad e interés.
Desde entonces, muchos comenzaron a llamarlo “el castillo” por su aspecto medieval. Incluso hubo propuestas para preservarlo y adaptarlo como espacio habitacional. En 2021, el IVC anunció que construiría allí nueve viviendas sociales, pero el proyecto no prosperó.
Ahora, la decisión es avanzar con su demolición. Según el Gobierno porteño, el objetivo es eliminar una estructura en mal estado y dar lugar a una nueva solución habitacional dentro del plan de integración urbana de la ex AU‑3.
El edificio no forma parte del patrimonio protegido de la Ciudad, pero sí es un ejemplo del modo en que ciertas construcciones adquieren valor simbólico a lo largo del tiempo. Su demolición abre un nuevo capítulo en la transformación urbana de la zona.