La historia de “Noel”, la primera fábrica del país dedicada exclusivamente a confitería

Se inauguró en 1847 en la esquina de Defensa y Carlos Calvo, entonces llamada Europa.

Desde ese primer establecimiento de San Telmo se elaboraban caramelos, yemas, mazapanes y dulces de fruta. No era un comercio minorista: funcionaba como fábrica, con producción continua y distribución urbana.

El crecimiento de la demanda volvió insuficiente la sede original. Tras la muerte de Carlos Noel en 1865, su hijo Benito asumió la conducción. La firma adoptó definitivamente el nombre Noel y encaró una etapa de expansión productiva y territorial.

Hacia fines del siglo XIX, Noel instala su principal complejo fabril en el sur de la ciudad, en el eje Barracas–La Boca, zona estratégica por su cercanía al Riachuelo, al puerto y al ferrocarril.

Para 1910, se registraban producciones diarias de decenas de toneladas de dulce de membrillo, destinadas al mercado interno y a la exportación. La fábrica incorporó maquinaria y amplió su línea de productos: chocolates, bombones y especialidades.

El edificio fabril de Noel en Av. Regimiento de Patricios 1750, en el límite entre La Boca y Barracas, fue proyectado en 1926 por el arquitecto Martín Noel. Integraba producción, depósitos y áreas administrativas.

Desde los años 70 comienza el declive. En 1994, Arcor adquirió Noel. La fábrica porteña cerró y el edificio de Regimiento Patricios quedó como testimonio de una era industrial.

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