La desigualdad verde en Buenos Aires

¿Sabías que no todos los porteños tienen el mismo acceso a espacios públicos? Es más, en Buenos Aires el verde está muy mal distribuido.

Por Mauricio Federovisky

En una ciudad saludable, cada persona debería tener: 3 árboles visibles desde su casa, 30% de cobertura de árboles en el barrio y un espacio verde a menos de 300 metros. Es una forma simple de medir qué tan verde es una ciudad.

En Buenos Aires, hay barrios con grandes plazas y avenidas arboladas, pero otros tienen muy poco verde. Mientras zonas como Palermo concentran parques espectaculares, barrios más densos como Balvanera tienen muchos menos metros cuadrados de espacio verde que lo necesario. Eso significa que el acceso a algo tan básico como sombra, aire más fresco o un lugar para descansar no está distribuido de forma equitativa.

Los espacios verdes no son solo decorativos. Ayudan a bajar la temperatura, absorber lluvia, mejorar la calidad del aire y también la salud mental de quienes viven cerca. Son lugares de esparcimiento, juego, deporte, descanso y con una gran presencia infantil. Y hay barrios que no lo tienen. 

Algunas ciudades están empezando a buscar soluciones: plantar más árboles en calles y veredas, crear pequeñas plazas o “plazas de bolsillo”, abrir patios escolares o terrenos públicos como espacios verdes. Si no se puede construir un gran parque, a veces muchos espacios pequeños pueden cambiar un barrio entero. Lo importante es empezar por algo. 

Porque en una ciudad densa como Buenos Aires y con mucha tradición de juntarse en una plaza a tomar mate, el verde no debería ser un lujo. Debería ser parte del derecho a la ciudad, para todos.

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