Fue el XXXII Congreso Eucarístico Internacional, del 9 al 14 de octubre de 1934. El primero celebrado en América Latina. Llegaron peregrinos de todo el país y del exterior. Buenos Aires se preparó como si fuera a recibir al mundo entero.
El enviado de Pío XI fue el cardenal Eugenio Pacelli, secretario de Estado del Vaticano. Desembarcó el 9 de octubre en Dársena Norte, recibido por el presidente Agustín P. Justo. Cinco años después sería elegido papa con el nombre de Pío XII.

El corazón del Congreso quedó en Palermo. Sobre el Monumento de los Españoles levantaron una cruz gigante de 35 metros. Desde allí se celebraron las ceremonias centrales, rodeadas por avenidas convertidas en un anfiteatro humano.
La ciudad también convirtió un rascacielos en cartel religioso. El Kavanagh estaba en plena construcción y sobre su estructura apareció una enorme cruz blanca de varios pisos. El edificio recién se inauguraría en 1936.
El 11 de octubre llegó una de las imágenes más extraordinarias: 107.000 chicos se concentraron en Palermo para la comunión. La organización había previsto transportes, sectores, cuatro altares y cientos de sacerdotes para distribuirla.
El domingo 14 fue el cierre. Las estimaciones más difundidas hablaron de alrededor de un millón de personas en Palermo. Por altoparlantes se escuchó desde Roma la voz de Pío XI dando su bendición. A la tarde, la procesión avanzó desde Recoleta hasta la gran cruz.
Noventa y dos años después, León XIV volverá al mismo punto: el 9 de noviembre de 2026 celebrará misa en el Monumento de los Españoles.

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