Lo curioso: esta hazaña helada llegó poco después de una nevada histórica. El 22 de junio de ese mismo año cayó la primera nevada registrada en la ciudad, con acumulaciones de hasta 15 cm.
Contexto: en los últimos días de junio de 1918, Buenos Aires ya había tenido mínimas cercanas a −2,1 °C, pero lo peor llegó el 9 de julio, alcanzando esos extremos de −5,4 °C
El nivel de detalle del registro histórico es impresionante: según Wikipedia, ese −5,4 °C fue el valor absoluto más bajo entre 1906 y 2011
¿Y después de 1918? Hubo días fríos, pero jamás se acercaron: destacan el 14 de julio de 1988 con −3,9 °C y el 22 de junio del mismo año con −3,8 °C. Otros inviernos crudos, como 2007 y 2010, no llegaron debajo de −2,5 °C.
Desde el punto de vista climatológico, julio es el mes más frío. La temperatura media mínima ronda los 7–11 °C, y lo del 9 de julio de 1918 fue una excepción gélida brutal.
¿Por qué fue tan pero tan frío? Ese invierno de 1918 tuvo una combinación letal de vientos polares desde el sur, una reciente nevada que pre-enfrió todo, y fuertes heladas consecutivas. Esa “máquina perfecta” meteorológica hizo que el termómetro cayera en picada.