Como cada verano, la Ciudad de Buenos Aires cuenta con una amplia oferta de propuestas para disfrutar de las jornadas largas y las noches calurosas, más allá de los espacios al aire libre.
Para quienes quieran observar la Ciudad desde lo alto, una nueva opción es el Mirador del Obelisco. Después de subir 55 niveles en un ascensor, se pueden ver los cuatro puntos cardinales, con vista panorámica. Enero es un mes ideal para reservar porque hay poca gente en Buenos Aires y mayor disponibilidad de fechas y horarios.

Otra buena alternativa es visitar museos, que tendrán diferentes iniciativas en el inicio del año, entre las que recomendamos: Egipto en el Bellas Artes; Indio Solari en Arthaus; Grupo Mondongo en Arthaus; Rocambole en el Centro Cultural Recoleta; Frida Kahlo y obras maestras del arte latinoamericano en el Malba; Fotografías de Marcos López en la Fundación Larivière (desde el 15 de enero); y Arte pop en la Fundación Klemm.
Además, la Ciudad propone una intensa agenda de perfo, arte en vivo y experiencias, como la presentación de Fuerza Bruta en GEBA; el ciclo de obras escénicas en el jardín de la Fundación Proa; un viaje por el Antiguo Egipto, en realidad aumentada en La Rural; obras maestras del arte impresionista en un recorrido inmersivo por el Teatro Colón; y la observación del cielo y los planetas en la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía.
Para las infancias, el verano porteño ofrece un espacio de exploración y creatividad en el Museo Moderno; talleres para jugar y aprender sobre anatomía de dinosaurios en el Museo de Ciencias Naturales; y clases para aprender a hacer coreografías de K-pop en el Centro Cultural Recoleta (recomendado a partir de los 13 años), entre nuestras recomendaciones.
